Al mal tiempo buena cara

Al mal tiempo buena cara

 

Mientras escribo este post, estoy sentada en una terraza y me ha encantado cómo me han servido el café…con una galletita en un plato y una cestita con una selección de azúcar blanco, azúcar moreno y sacarina, para que yo eligiera.

Me ha sorprendido por inusual, y es que la vida está hecha de pequeños detalles que nos hacen sonreír sin darnos cuenta…y qué poco cuestan. Solo por eso, hoy he pagado el café mucho más a gusto, y estoy segura de que tú también lo habrías hecho ¿a qué sí? 😊

Aunque lo realmente importante de la información que te acabo de dar no es esto…sino que ESTOY EN UNA TERRAZA. Con vestido, tirantes y sandalias, ¡por fin, yujuuuuuuuu! Que el mal tiempo estaba durando más que un día sin pan.

No sé en tu ciudad, pero aquí en Zaragoza la combinación cierzo-lluvia-bajada temperaturas se estaba convirtiendo en un clásico que me río yo del Madrid-Barça.

Que no había manera de que llegara el buen tiempo oye. Porque creo recordar vagamente que de toda la vida de Dios han existido 4 estaciones… ¿verdad? Sí hombre sí, si hasta Vivaldi compuso una obra en su honor 🎼

Bueno pues en esta maravillosa ciudad desafiamos a las leyes meteorológicas. Aquí solo tenemos verano e invierno, de la primavera y el otoño no tenemos noticias. Esperamos que se encuentren bien y que sobrevivan allá donde estén.

¿Qué en Sevilla ya están a 40º? Pues aquí a 10º y con cierzo, o sea con los abrigos aún sin recoger y los botines para un «porsiacaso». Y no exagero…que la frase que más decimos es:

«Chica, hoy haría un día estupendo si no fuera por el aire»

Pero con eso nos quedamos, con la ilusión de lo que podría haber sido. Y no nos queda más que tirar del refrán:

«Al mal tiempo, buena cara»

Y es que yo siempre he pensado que he nacido en el lugar equivocado. Tenía que haberlo hecho en el sur, en Canarias, o ya puestos en el Caribe. Porque a friolera no me gana nadie.

Sí, soy de las que en invierno se acuesta con el pijama largo de franela y con los calcetines gordos por fuera del pantalón. Ah, y por casa voy con el albornoz puesto a pesar de la calefacción claro.

Un cuadro vamos, es pá verme. Lo más sexy que te puedes encontrar para una noche de pasión 😂😂😂

Menos mal que a mi marido ya lo tengo conquistado, pero aún me recuerda de vez en cuando el famoso albornoz de rizo verde que me empecé a poner sin miramiento alguno cuando ya cogimos confianza.

Porque al principio me compensaba pasar algo de frío para que me viera mona. Ya se sabe, para presumir, sufrir. En este caso más bien para no espantarlo básicamente.

Ahora cuando me ve enfundada en mi atuendo de hibernación me dice que ya no es lo que era…y yo le digo que me compró para lo bueno y lo malo, en la salud y en la enfermedad, en la belleza y en el «mepongoloqueseacontaldenopasarfrío».

Es lo que tiene la confianza, que te relajas y dejas de estar siempre perfecto. Que para un rato está muy bien, pero es muy cansao. Y como perfectos no somos nadie pues cuanto antes nos demos cuenta y nos queramos aun con albornoz pues mejor que mejor.

Porque al final cuando queremos a alguien de eso se trata ¿no? De quererlo con sus defectos y sus virtudes. Pero muchas veces cometemos el error de pensar que, eso que no nos gusta tanto, ya lo cambiaremos.

Y claro, cuando no lo conseguimos nos frustramos y culpamos a la otra persona de no cambiar aquello que a nosotros nos molesta. Porque teníamos unas expectativas que no se han cumplido…

Pero la perspectiva es diferente cuando nos damos cuenta de que no podemos cambiar a nadie, que solo podemos cambiarnos a nosotros mismos. Y por lo tanto deberíamos aceptar que los demás son como son y no como nosotros querríamos que fueran.

Y a partir de ahí podemos elegir con quién queremos estar. Desde la aceptación, no desde la decepción de que las cosas no sean como las habíamos imaginado.

Y desde la certeza de que cada persona que pasa por nuestra vida nos va a dejar un aprendizaje imprescindible para nuestro crecimiento emocional 💖

Así que me podrá gustar más o menos tu corte de pelo o tu peinado, pero te quiero igual…. ¿y tú me quieres aunque vaya despeinada 😜?

¡Feliz día!!!!

PD. Si te ha gustado ¿me dejas un comentario? 

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Que ameno es leerte, Gema. Yo también soy de las frioleras que debo de tener sangre caribeña por las venas porque toda la vida viviendo aquí y no me he acostumbrado a este puñetero cierzo jaja.
También estoy de acuerdo en que me encanta disfrutar de los pequeños detalles que son los que nos sacan sonrisas cada día.
Y es verdad qué hay que dejar de generar expectativas en los otros y aceptar que sean como sean, y que nos acepten a nosotros tal como somos… que la vida son dos días y tenemos que dosificar nuestra energía en las cosas que de verdad merecen la pena.
Besicosss

Si es que las frioleras nos entendemos entre nosotras…aunque nadie más lo haga jaja. Y totalmente de acuerdo, vamos a darlo todo con lo que realmente vale la pena! Un besazo 😘

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