No sin mi corrector

No sin mi corrector

Si algo tengo claro en esta vida es esta máxima:

¡NO SIN MI CORRECTOR!

Y tú te preguntarás: ¿corrector de qué? Y sé que esa duda te corroerá las entrañas hasta que tengas la respuesta definitiva.

Pues opciones hay varias…Podría estar hablando del typex. Qué gran invento ¿eh? Eso de poder suplir los tachones de toda la vida de Dios en los exámenes o en los apuntes fue todo un adelanto en nuestra época.

Porque no nos engañemos. Salieron al mercado los famosos bolis que en la puntita de arriba llevaban una goma que borraba la tinta. Nos emocionamos muchísimo y nos lanzamos como locos a su consumo indiscriminado.

Hasta que confirmamos que había un poco de engañifa en el asunto, porque borrar borraba la susodicha goma, pero muy limpio no era aquello. Más bien quedaba un poco de borrón que no sé si era peor el remedio que la enfermedad.

Por eso cuando llegó el typex vimos la luz. Al menos era blanco nuclear y si tenías maña y pulso al utilizarlo, podía quedar una cosa la mar de apañada.

También podría estar hablando del corrector del teclado del móvil. Pero ya te adelanto que no. ¡De hecho más bien eso es un invento del demonio! 😡

¿Cuántas veces has culpado al p*** corrector de enviar mensajes totalmente inteligibles? O lo que es peor aún, ¿palabras totalmente opuestas a lo que querías decir y encima malsonantes o fuera de lugar?

¿O mandas algo, te das cuenta de que te lo ha cambiado el corrector, lo vuelves a mandar corregido pero te lo vuelve a cambiar y no te das cuenta, y así entras en bucle hasta que después de 10 intentos y desesperada de la vida consigues decir lo que quería decir?

Sé que te ha pasado, ¡confiesa! ☝️

A mí me trae loca. Y oye, no te lo creerás, pero que no he sido capaz de quitarlo todavía. Así que ahí sigo maldiciendo cada dos por tres al fucking corrector.

Estos dos son ejemplos de cómo una sola palabra puede evocar objetos distintos dependiendo de quien le dé significado.

Pero ahora ya sí, te cuento de qué corrector tan imprescindible para mí te estoy hablando:

EL CORRECTOR DE OJERAS

Yo no sé cómo te levantas tú o si eres propensa a tenerlas, pero yo te aseguro que si no las disimulo un poco asusto al miedo con mi aspecto cadavérico.

Vamos, que esta frase resume muy bien el panorama que te puedes encontrar ⬇

Se puede entender perfectmente el nivel ¿no?

Yo sé que mi compañera Silvia me va a entender porque ella es de las mías…y seguro que somos muchas más.

Así que, uniros a la causa de “mujeres que no salen de casa sin aplicarse el corrector”.

Bueno, cuidao, que estoy hablando de mujeres pero habrá muchos hombres que también lo están haciendo. ¿Estáis por ahí? ¡Manifestarse! 👐

Y es que damos por hecho que hay cosas que son de mujeres y cosas de hombres, porque sí, porque siempre ha sido así, porque lo contrario está mal visto, porque no es lo normal…

¿Mal visto para quién? ¿Normal según quién?

Si nos hiciéramos más a menudo preguntas de este tipo nos daríamos cuenta de que realmente cada cual juzgamos según nuestro mapa del mundo, lo que creemos, lo que hemos aprendido… pero ¿y si probamos a ampliar ese mapa?

¿A abrirnos a nuevas opciones que antes no habíamos contemplado?

¿A valorar que quizás lo que para mí no es “correcto” para otro sí lo es y además es igual de válido?

Si creías hasta ahora que tú estabas en posesión de la única verdad siento decepcionarte… ¡porque hay tantas realidades como personas en el mundo!

¿Te animas a intentar descubrirlas? 😜

Feliz día despeinad@! 😍

PD: Si te apetece comentar algo ¡me encantará leerlo!

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Sin corrector y sin iluminador… 😂😂

Ya sin hablar de la paleta de colores del primor… eres mortal cuñada!!👏👏👏👏👏👏

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