Películas mentales

Películas mentales

El otro día fui al dentista. Lo sé, así dicho no es algo digno de mencionar ni parece que el tema vaya a dar para un post.

Pero ya te digo yo que sí…Sobre todo si para ti es un suplicio cada visita y vas con más miedo que a un nublao 🥺

Que no es porque yo sea miedica de naturaleza, no. Es porque los antecedentes me demuestran que unas encías delicadas como las mías tienen un porcentaje muy elevado de posibilidades de sufrir dolor durante el proceso.

Y en este caso, me tocaba la tan temida limpieza de boca. Porque que quieres que te diga, yo prefiero un empaste o una extracción de muela siempre que me metas bien de anestesia. A mí drógame y haz con mi boca lo que quieras.

Pero claro, normalmente para una limpieza que parece ser algo liviano no te suelen anestesiar. Y tienes que aguantar la tortura con la mejor de las actitudes para no parecer una blandengue.

Menos mal que finalmente he dado con Mar, un alma caritativa que entiende ese sufrimiento, a todas luces innecesario, y que se aviene a poner anestesia para que la limpieza sea más llevadera en casos extremos como el mío.

Así que, ahí que fui un poco más confiada que otras veces, sabiendo que, al menos, íbamos a poner los medios para atenuar un dolor inevitable.

Claro, con lo que yo no contaba era con que, al anestesiar varias partes de la boca, luego iba a estar varias horas sin hacer cosas básicas como comer, beber o ni siquiera hablar.

Mi sensación era como de tener los morros de Carmen de Mairena… ¿que no la conoces o no la recuerdas? Nada hombre, ningún problema, aquí te la pongo yo para que te hagas una mejor idea de lo que estoy hablando ⤵

Como comprenderás, no era lo que más me apetecía, parecerme a esa señora. Así que, cuando acabamos con la sangría fui al baño y se me ocurrió mirarme al espejo con la esperanza de que esa sensación solo estuviera en mi mente 💬

LA BUENA NOTICIA:

Efectivamente, aquella imagen de morros tamaño XXXL era producto de mi imaginación.

LA MALA NOTICIA:

Carmen de Mairena no parecía…¡pero parecía el Joker! Madre mía, aquella boca deformada, muy abierta, con las comisuras hacia abajo y asimétrica total.

Y para rematar la situación, ya de por sí terrorífica, ¡estaba babeando! 😫

Porque claro, con la anestesia tú no controlas esas cosas y te das cuentas cuando notas la babilla resbalando por la parte de la barbilla que no esta dormida.

Resumen del cuadro: no era la Mairena pero parecía un psicópata que se viste de payaso.

Juro que en ningún momento de esta puñetera pandemia he agradecido más llevar una mascarilla puesta. Gracias a ella pude conservar mi dignidad y llegar a casa sin aterrorizar a nadie con mi aspecto o dar penica ajena.

Y yo me preguntaba: ¿cómo lo habría hecho en circunstancias normales, cuando aún éramos libres y podíamos ir a boca descubierta?

Puedo ponerme a imaginar todo lo imaginable, pero ¿sabes qué?

Que probablemente nada de lo que piense ahora habría pasado.

Porque muchas veces nos empeñamos en pensar en lo que podría haber sido o en lo que podrá ser.

Y nos montamos unas tormentas y películas mentales que no nos dejan vivir… cuando la mayoría de esas películas nunca suceden.

Pero cómo nos gusta recrearnos en lo peor ¿eh? ¡Masocas que somos y ni cuenta nos damos!

Así que, la próxima vez que te descubras “imaginando” posibles futuros que solo están en tu cabeza, acuérdate de mis morros a lo Mairena o a lo Joker, échate unas risas a mi costa ¡y desconecta! 😜

Feliz día despeinad@! 😍

PD: Si te apetece comentar algo ¡me encantará leerlo!

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