A quién le importa lo que yo haga

A quién le importa lo que yo haga

Mi primer concierto fue a los 13 años. El grupo agraciado con mi presencia fue Duncan Dhu.

Me tenían totalmente entregada, con esa pasión que sientes por tus ídolos cuando eres adolescente . Si hasta me hice del club de fans.

Que ahora es muy fácil eso de ser de un fanclub, con todos los medios cibernéticos a nuestro alcance. Pero entonces se hacía todo a través de carta y correo postal 📬

Sí, sí, a la vieja usanza, esa que muchos ni habréis conocido. Aún recuerdo (con bastante vergüencita, por cierto) que yo escribía al club de fans, y cada vez que me contestaban, me pedían que enviase “sello de respuesta”.

Yo, en mi más profunda inocencia e ignorancia, pensaba que eso debía ser alguna pegatina o algo así….(oye, fuera juicios, recordemos que tenía 13 años y los 13 de entonces no son los de ahora).

Hasta que se me ocurrió preguntar para disipar la duda, y amablemente me explicaron que significaba que debía enviar el sello de correo para que ellos me pudieran contestar.

Vamos, en otras palabras, que estaban hartitos de poner ellos el dinero del sello correspondiente y que hiciera el favor de ir soltando la guita de una puñetera vez, que les estaba saliendo cara.

Porque ahora ya no se escriben cartas, pero os recuerdo que allá en los años noventa, había que gastarse los cuartos en el sello correspondiente para poder mandarlas. Unos centimillos para España, y si era para el extranjero, unos cuantos más.

Si no tenían el sello de 0,50 céntimos que necesitabas, te iban dando otros de valor más pequeño hasta completar el montante total…y ya te veías tú chupando (sí, chupando) la trasera de los dichosos sellicos, para pegarlos en la parte superior derecha del condenado sobre.

Y lo mal que sabían los jodíos…¿alguien se acuerda? ¡Manifestaros quintos míos!

Cada vez que cuento cosas así, me parece estar hablando de la prehistoria. Otro síntoma inequívoco de que tengo cierta edad. Estupenda, por cierto, pero edad al fin y al cabo.

Volviendo al tema «concertil», el caso es que yo en aquella época estaba in love con Mikel Erentxun, el cantante de susodicho grupo.

No busques su foto en google, ya sé que no es ningún adonis. Pero es que yo soy de gustos dispersos, igual muero de amor por Brad Pitt que por Sylvester Stallone en su momento, qué le vamos a hacer.

Después de ese concierto vinieron muchos más, por supuesto.

Recuerdo con especial cariño el de Michael Jackson en Zaragoza en 1996. Fui con mi amiga Mamen y la verdad es que es una de esas cosas que no olvidas jamás. Que no todo el mundo ha tenido la oportunidad de verlo en directo.

De hecho, estaba alojado en un hotel muy cercano a mi casa, así que allá que fuimos Cris, Mamen y yo, cual groupies emocionadas para unirnos a la multitud que esperaba a las puertas de dicho hotel, no sé muy bien a qué.

En un momento determinado, algo, llámalo Michael Jackson, llámalo X, se asomó por una ventana y saludo con la manita 👋

La muchedumbre se volvió loca y coreaba su nombre.

A día de hoy no me preguntes si era él, un dummy o un teleñeco. Pero la gente se lo creyó. Porque quería creerlo y porque estaba totalmente entregada a la causa.

Y quedaba súper cool contar que habías visto a Michael Jackson saludando por una ventana. Es más, en realidad te estaba saludando a ti. Porque tú, que eres muy larga, te diste cuenta en seguida. Sus pupilas clavadas en las tuyas, vamos.

Y nada, pues eso, que al final nos creemos lo que nos queremos creer. En cualquier área de nuestra vida.

Y nos auto-engañamos pintando una realidad distinta de lo que es, por aparentar, por ser aceptados, por el qué dirán.

El famoso «qué dirán», madre mía. ¡Cuántas cosas hacemos o dejamos de hacer por miedo a lo que opinen los demás! Renunciando a nuestras verdaderas necesidades y deseos, sin darnos cuenta de que se nos escapa la felicidad.

Y así solo consigues que se te pase la vida sin atreverte a ser realmente tú …lo sabes ¿verdad? 😉

Yo te animo a que hagas un poco tuya la famosa canción de Alaska y cuando te entren las dudas, los miedos y la congoja del juicio ajeno te digas a ti misma:

¿A QUIÉN LE IMPORTA LO QUE YO HAGA?

¡Feliz día despeinad@! 🤗

PD: Si te apetece comentar algo me encantará leerlo!

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Yo en la época que comentas de Michel Jackson trabaja en el aeropuerto, y la recuerdo porque vaya despliegue que se montó.
En lo de ser uno mismo no te falta razón…ya sabes yo me he tirado a la piscina hace poco y a pesar de la montaña rusa que uno se tiene que montar, lo importante es el propósito de levantarse cada día pensando que a pesar de todo a merecido la pena. No hay que conformarse así es….💛💚

Tomar decisiones siempre merece la pena, aunque nos equivoquemos lo importante es tomar acción y como bien sabes tú, de todo se aprende….así que ¡a por ello! 😘🤗

Menos mal que nos abres los ojos y haces que nos demos cuenta de tantas cosas. Y lo que molan los recuerdos que tenemos los viejunos. Un beso y a seguir siendo felices

Pues sí Oscar, cuantos buenos recuerdos ¿eh? De esos tú y yo tenemos unos pocos jeje. Y siempre está bien hablar de ellos de vez en cuando, con alegría y agradecidos por haberlos vivido. ¡Besos! 💋💋💋

Yo todavía soy de esas nostálgicas de las cartas y, al menos en Navidad, me gusta mandar a algún familiar una postalica escrita de mi puño y letra con su correspondiente sello (a Dios gracias ya no hace falta chuparlos para que se peguen..jajaja)

Vamos a ver que yo me entere…¿cómo es que yo no he recibido ninguna postalica de esas? ¡Este año espero la mía! O aún mejor, ¡espero verte en persona y darte un achuchón de esos que quitan las penas! Un besazo amore 😘

Me alegro de que estos "revival" sean para bien jeje. Y hombre, yo ya entiendo lo de Sabrina qué quieres que te diga….su Boys,boys,boys es mítico! 😂😂😂

A ver cuñada,

Si a Michael Jackson le hubierais llevado un jamón navidul como el del anuncio os hubiera dado su guardaespaldas un pase a su habitación… como a Justin 😂😂😂

Jajaja qué respuesta tan top! Y lo buenos que son los anuncios de Navidul…lástima que en esos tiempos no los echaban para copiarnos, ¡cachis! 😜

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