Antes muerta que sencilla

Antes muerta que sencilla

 

🎶 Antes muerta que sencilla,

ay que sencilla, ay que sencilla

Antes muerta que sencilla,

ay que sencilla, ay que sencilla 🎶

Oléeeee esa María Isabel, ¡qué arte tienes mi arma!

El título de mi post de hoy no es manufactura propia, es made by mi cuñada. Que me va aportando ideas y cosicas para que yo las utilice en mi blog. Colaborativa y generosa que es ella.

Pero cuántas veces nos habremos dicho mentalmente esa frase las mujeres para justificar un sufrimiento innecesario…sí, sí, tú que me estás leyendo también. No te hagas la longuis.

Ese peinado ideal que te estira tanto la cara, que parece que te hayas hecho un lifting, con cienes y cienes de horquillas que se te clavan en el cuero cabelludo con toda su mala leche. Pero tú sonriendo, enseñando dientes siguiendo el ejemplo de la Pantoja.

Ese vaquero que has conseguido enfundarte in extremis, que se agarra a tus piernas y a tu tripa como si su vida dependiera de ello y que te permite respirar a duras penas. Ná, lo justito para no ponerte morada y morir de asfixia.

Seguro que luego has utilizado el truco del almendruco, o sea, desabrocharte el botón del pantalón durante la cena confiando en que la mesa y el mantel de por medio camuflarían la escena.

¡¡Confiesaaaa!!!

Después viene cuando con la alegría de la velada y los jijis jajas te relajas y ya no te acuerdas del botón en cuestión. Y te levantas con esa cremallera abajo. (Pero eso es otro tema que abordaremos en un próximo post sobre situaciones de «tierra trágame»😨)

Esa boda a la que acudes con el taconazo que te hace una pierna ideal, aunque no puedas dar dos pasos grácilmente y parezcas el robot Johnny 5 de la peli Cortocircuito. Y que aguantas toda la noche por webs.

Aunque yo tengo que reconocer que hace tiempo que me uní a la pandilla del antiglamour y en cuanto mis piececitos dicen ¡ay! me clavo las sandalias de repuesto.

Eso sí, siempre conjuntadas con el modelazo, que algo de dignidad hay que conservar hombre, que a algunas les da igual 8 que 80, se creen eso de que por la noche «todos los gatos son pardos» y se enfundan la chancla de piscina.

No hombre no….un poquito de por favor 🙏🙏🙏

Y es que yo nunca he sabido llevar tacones. Y a mis 44 añazos he desistido de aprender. A mí es que me puede la comodidad y andar por la vida sobre andamios pues como que no.

Y mira que me gustan ¿eh? Y los miro, y los remiro en las tiendas de calzado. Y alguna vez hasta he caído en la tentación, he hecho oídos sordos a la vocecita sensata de mi cabeza y me he autoconvencido de que esos sí que me los iba a poner 👠

Y ahí están, en el armario, sin estrenar. Porque nunca encuentro el momento adecuado. Que sería el que implicara exclusivamente estar de pie sin tener que andar y por tiempo limitado. Vamos que me tendrían que trasladar en volandas de un lado a otro y aún no he encontrado a nadie dispuesto a hacerlo.

YO ANDANDO CON TACONES 😖

Y chica, yo veo a las chavalinas de ahora, todas peripuestas con tacones de palmo y medio, andando como si llevaran zapatillas de estar por casa y me hago cruces.

Una de dos, o conocen un método anestésico que les hace soportarlos toda la noche o han recibido training desde pequeñitas en su casa.

Alguna voluntaria que me lo explique 🤔

Pero yo sigo en mis trece que muy natural no es andar sobre finas agujas de 12 cm, hombre ya.

Y al igual que forzamos peinados, ropa o zapatos, muchas veces vamos forzando nuestra propia vida.

Forzamos relaciones que ya no nos aportan, que no nos llenan y que hace tiempo que terminaron. Pero ahí estamos, por miedo, por comodidad, por costumbre.

Forzamos trabajos que nos disgustan, que nos pesan, que no sentimos alineados con nuestro propósito vital.

Forzamos amistades que tuvieron su momento pero cuyo tiempo ya pasó, y ya han cumplido su misión en nuestra historia.

Y de tanto forzar nos agotamos…

¿Qué tal si probamos a soltar? Y nos paramos un instante a escucharnos, a conectar con nuestros deseos, nuestras necesidades, nuestros sueños, con lo que realmente queremos ser.

Y a fluir con la vida, aceptando lo que viene como una oportunidad de aprendizaje y evolución y no con la resignación del «esto es lo que hay».

Porque no es verdad, siempre hay mucho más pero de ti depende mirarte al espejo y descubrirlo.

Y si en ese fluir tienes que despeinarte a lo loco y dejar cosas atrás, hazlo sin miedo. Porque lo que te espera seguro que es mucho mejor.

Solo tienes que darte una oportunidad e intentarlo.

¿Te animas?

¡Feliz día despeinad@! 😍😍😍

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Me he sentido super identificada con los tacones. Yo soy esa que se compró unos super altos y que tuvo que volver a casa descalza…porque era imposible.
Y estoy de acuerdo que el "esto es lo que hay" no es una frase positiva, solo vivimos una vez…y se pasa todo volando…aprovechemos y vivamos haciendo lo que realmente queremos y sobre todo llevando tacones mas bajos que no quedan tan mal y ademas aguantamos toda la noche como campeonas!!

Oléeeee!!! Así es, esto es lo que hay solo nos sirve como excusa para no tomar acción y salir de la comodidad! y los tacones podemos cambiarlos por unas cuñas también…¡qué narices! Un besazo! 😘

Pues yo soy de las que va con zapatillas de las que no pegan…jaja
A mis cuarenta y pocos voy y descubro que no es que no sea capaz de llevar tacones porque soy torpe, sino que tengo un problema en los pies que me impide llevarlos!!!! ¿Cómo se te queda el cuerpo? Con lo que sufrí para comprarme algo que pudiese llevar el día de mi boda…
Y las jóvenes.. pues si sse hacen agujeros por todo el cuerpo…(Que ganas de sufrir) en pleno invierno con un frio de la leche se ponen faldas mini mini mini, vamos que no se ve la falda, y en verano las botas altas…HAy modas que de verdad el que las inventa nos odia mucho… en fin que van anestesiadísimas mi querida Gema…

Vaya Cris, los descubrimientos que hace una a cierta edad jajaja. Es que yo creo que las modas nunca piensan en la comodidad hija mía. Pero pá eso estamos nosotras, para saltarnos las modas! 😘😘😘

Ja ja!cuantas veces me he desabrochado el pantalón de jovenzana, pero ahora voy más en busca de la comodidad!
Tienes toda la razón; tantas cosas dependen de una misma! Desde ya comienzo a cuidarme un poquito q falta me hace!!
Besitos!!!

Quién no se ha desabrochado el pantalón? pero no solo de jovenzana, que yo sigo haciéndolo jaja. Me alegro de que empieces a cuidarte, ¡nunca es tarde!
Un besito amiga 😘

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