Lo que no puede ser, no puede ser

Lo que no puede ser, no puede ser

Cuando tenía quince añitos, una pipiola en edad de merecer (qué antigua es esta frase, por Dios jajaja), sucedió una tragedia de consecuencias inimaginables.

Te estoy oyendo, estás pensando:

«Ya está otra vez esta tía con sus exageraciones a efectos literarios»

Pues si ya lo sabes pa qué te molestas, chica. Que me gusta a mí ponerle un poco de salsa a mis relatos que, aunque sean de por sí interesantes, un poco de aderezo nunca viene mal 😜

Volviendo a la trama principal, como decía, aquel verano de mi quinceavo cumpleaños fuimos a pasar las vacaciones a casa de unos tíos que vivían en Premiá de Mar.

Allí hicimos buenas migas con otra familia que también tenía un par de hijos. La hija era más o menos de mi edad así que nos convertimos en amigas rápidamente. Yo y mi capacidad inaudita para establecer relaciones sociales en tiempo récord 😂😂😂

Un día nos invitaron a comer a su chalé, y allí nos entretuvimos con juegos varios. En una de esas, todos se empeñaron en que cogiera la vespino que tenía la muchacha y me diera una vuelta.

Yo no estaba nada convencida, entre otras cosas porque ya lo de ir en bici digamos que no es una de mis habilidades destacadas. Vamos, que no sé ir en bici. Bueno, en recto sí, pero no me hagas dar una curva que me aturullo.

Lógicamente, esto hacía presagiar que quizás con la moto me pasaría un poco de lo mismo. Y yo, que tonta no soy, intenté evitar por todos los medios tener que conducir la dichosa vespino.

Pero oye, que venga y venga emperrados en que sí, que yo podía, que una vueltecita de nada, que por esta calle no pasa nadie, que ya verás tú qué bien. Y una que, a esa edad todavía se dejaba influenciar por el qué dirán y por el “no hay cojones”, pues se dejó engatusar.

¡Pa habernos matao! Y no es metafórico. Esta fue la secuencia de los hechos:

  • Me monto en la moto y me dicen cómo acelerar y cómo frenar.
  • Le doy un poco de gas y salgo en recto.
  • Me dicen que acelere un poco, que voy pisando huevos, y yo le doy más mecha sin ningún convencimiento ni seguridad en mi cuerpo.
  • Veo aparecer un coche y se me nubla la razón, la cabeza y el sentido común, doy un giro al volante y caigo al suelo.
  • En esos segundos de catástrofe vital, me da para pensar que la moto no es mía y que le voy a hacer un desaguisado así que, a pesar de la caída, la sostengo sobre mí intentando evitar por todos los medios dañarla.

¿Resultado? ⬇

Tubo de escape caliente a más no poder sobre mi pierna que, en el fragor de la pelea, provoca quemaduras de no sé que grado, pero bastante importantes y feas de ver.

Excursión a urgencias y una ampolla del tamaño del desierto del Gobi que tengo que ir a curar cada dos días. Se acabó la playa, se acabaron las risas y sobre todo se acabó el planazo que teníamos para el día siguiente:

PASAR EL DÍA EN EL AQUAPARK

Y todo por la gracieta de alguien que consideró que sería muy divertido verme a mí cabalgar a lomos de aquel instrumento del demonio. Y culpa mía también claro, por dejarme convencer y forzar algo que yo ya sabía que no.

¿No te ha pasado alguna vez eso mismo en la vida?

Que te empeñas en forzar unos vaqueros de la talla 38 que ya no te entran, unos zapatos del 36 que te quedan pequeños a todas luces, esa última croqueta cuando tu estómago te está diciendo que ha cerrado sus puertas…

O esa amistad que no fluye porque no es recíproca, porque tú siempre das más, más cariño, más atención, más lealtad, más oportunidades.

O esa relación de pareja que parece una montaña rusa, que te trae más llantos que sonrisas, que no te aporta y más bien te quita.

O ese amor imposible que no fue ni será, por mucho que te aferres y te instales en la nostalgia de lo que podía haber sucedido o lo que podría suceder.

Y es que…LO QUE NO PUEDE SER, NO PUEDE SER.

La vida debería ser mucho más sencilla ¿no te parece? 😉

¡Feliz día, despeinad@! 😘

PD: Si te apetece comentar algo ¡me encantará leerlo!

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6 Comments Hide Comments

Jopeee, ya no me acordaba de ese contratiempo de aquel fatídico verano! Jaja
Un No a tiempo nos salva de muchos “problemas”, pero por miedo a ‘qué dirán….”
Menos mal que con los años vamos aprendiendo a decir no, aunque en mi caso me cuesta a veces 😜

Feliz Año a todos 🥳

Es que lo de decir no es una de las cosas que más cuesta! Pero al final se trata de sentirte mal por decirle no a alguien o sentirte mal por no ser coherente contigo mismo…¿qué prefieres?
Un besazo!

Ay Gema!! Cómo me he sentido identificada esta experiencia que has descrito. Este momento en el que te están invitando/insistiendo en hacer algo de lo que no estás para nada convencida, porque tú, como buen conocedor de tus limitaciones, estás visualizando un final fatal, y pese a todo decides lanzarte a ello avisándoles con un – "si ya verás si ya verás" – y a veces suena la flauta y oye, sales airoso… pero en muchos de los casos es la crónica de una muerte anunciada y la cosa sale tan mal como previas que saliera… si es que lo que no pue ser, no pue ser( así lo pronunciaría mi abuelo)
Feliz año lleno de creatividad y entusiasmo.

Jajaja me ha encantado tu abuelo! Pues claro que sí, si no pue se pa qué te empeñas…y mira que tienes tu vocecita interior diciéndote que noooo, que por ahí no eeeessss. Pero mira, a veces nos emperramos y nos encabezonamos, y si eres maña como yo aún más! 😂 Por eso es tan importante aprender a soltar y a fluir con la vida, aunque a veces cueste.
Feliz año y gracias por comentar! 😘

Maravilloso!! Gracioso!! Precioso! Justamente, lo que no puede ser, no es! Y si nos aferramos o empeñamos en ello, más que lograr una hazaña, podemos acabar con nuestras propias fuerzas!

Así es! Perdemos mucha energía anclándonos a historias que no fluyen y que si no son, será porque no tienen que ser y es lo mejor, aunque en ese momento no seamos capaces de verlo. No empeñamos en luchar contra la vida cuando la vida nos está diciendo por aquí no! Jajaja.
¡Gracias por comentar! 😍

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