Nunca llueve a gusto de todos

Nunca llueve a gusto de todos

 

Qué maravilla el buen tiempo…Rezando estoy para que se alargue todo lo posible antes de entrar en la época de hibernación. El invierno estará muy bien para los calurosos y yo lo entiendo, pero creo que a estas alturas ya tendrás claro lo friolera que soy.

Así que a mí no me sirve el argumento tan manido de:

«En invierno te abrigas y ya está, pero en verano no te puedes arrancar la piel»

La última vez utilizó este razonamiento mi amigo Mattia en connivencia con mi marido («connivencia», otra palabra para la lista de vocablos ilustres), los dos a una…ya sabes, se van retroalimentando, Dios los cría y ellos se juntan.

Vale, te abrigas. Te pones 3 mangas largas, el abrigo, la bufanda, el gorro y los guantes. ¿Y si te digo que yo sigo teniendo frío aun pareciendo el muñeco de Michelin? ¿Eh? ¿Entonces qué hacemos?

Lo has adivinado, poner la calefacción a 30º cuando estás a resguardo…y ni por esas. Que no, que no, que las que tenemos el termostato averiado no tenemos suficiente con nada.

A continuación una imagen de lo que podría ser yo perfectamente si no conservara algo de decoro y sentido del ridículo:

Así que no insistáis calurosos de mi vida. Que de sobras es conocido que el frío lo fabricamos aquí en Zaragoza en la estación de tren Delicias, más conocida como Icestation.  

Entre otras cosas el buen tiempo me permite disfrutar del pequeño placer de trabajar al aire libre. Y como dice mi suegra: «tomar la vitamina diaria de sol».  

Es que se lo ha recomendado el médico, y ella que es muy aplicadica sigue el consejo a rajatabla, y de paso cae una Coca Cola Zero… o doble Zero. Que ahora también existen sin azúcar y sin cafeína. No sé qué será lo próximo,¿triple Zero? ¿sin gas? ¿sin Coca? ¿SIN COLA???? 😱  

Pero claro, esto de estar en una terracita trabajando ¿lo puedes hacer en invierno?. Pues escasamente. Algún día de esos que sale despejado y sin cierzo. Eso sí, cubierta de capas como una cebolla de Fuentes.  

Y si trabajas en una oficina para conseguir estar un poco a gusto ya ni te cuento.  

Siempre tienes el o la típica compañera que está en el otro extremo de grados corporales y empieza la lucha encarnizada por el control de la temperatura ambiental, que aquello parece una comedia de Benny Hill, que en paz descanse.

Que si ella lo baja a 20º, y cuando se despista tú lo subes a 24º. Que si ella empieza a notar el sudor en el canalillo y en el escote y disimuladamente vuelve a darle caña al aire acondicionado. Que si a ti se te pone la piel de gallina y directamente lo apagas.

Y a todo esto que no falte nunca la estufita en los pies, aunque sea verano. Que los deditos que asoman por las sandalias sufren mucho las inclemencias de estos vaivenes térmicos.

Yo estoy segura de que eso no puede ser bueno para la salud. Solo me queda la esperanza de que tanta frescura sea buenísisisima para la piel como dicen las malas lenguas y te ahorres el mejor lifting facial de Corporación Dermoestética.

¿Y qué me dices de los autobuses urbanos? (Aquí mi amigo Javi, sufrido conductor de este maravilloso medio de transporte está pensando: «Ya está otra vez metiéndose con nosotros» 😂)

Lo siento Javi, pero es que vienes del Caribe tropical de la calle, sí, pero subes a uno y entras en el Ártico Polar. Que salgo yo de mi casa a 40º y la gente me mira como si fuera un bicho raro porque voy con la chaquetilla en la mano.

No señora no, no me he vuelto loca, es que voy a coger el bus. Y además trayecto largo. Y como soy tan previsora, pongo medios de antemano para no sufrir una criogenización en el camino.  

Que aún me queda mucho por vivir y ya decidiré yo si quiero que me congelen como a Walt Disney. Hombre ya, que no tienen término medio.

Pues oye, aún así siempre te encuentras a la mujercica con el abanico que pide más frescura, que no tiene suficiente con aquel congelador.  

Y es que nunca llueve a gusto de todos.  

Porque cada uno somos de nuestro padre y nuestra madre, y no podemos estar siempre de acuerdo.  

Y lo sano que puede ser eso siempre que evitemos los extremos e intentemos ponernos en la piel del otro…aunque nos cueste entender su razonamiento. O su manera de actuar. O su manera de ser. O que aún tenga calor cuando de tus pelos ya cuelgan estalactitas.

Que en esta vida todo, absolutamente todo, es cuestionable, incluso si llevas toda tu existencia convencido de que algo es absolutamente cierto. 

Porque es cierto para ti.

Pero…¿y si te paras a escucharme y ver otra perspectiva?

Y quizás, solo quizás, ¿te des cuenta de que no todo es blanco o negro, sino que hay muchos grises?

Y no solo grises, ¡todo un pantone de colores por descubrir y probar! 🎨

Yo sigo amenazando con teñirme algún día el pelo de verde…el que avisa no es traidor y prometo dar pruebas de ello cuando suceda. Si sucede. Quién sabe…¿por qué no? 😜

¡Feliz día despeinad@! 😍😍😍

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14 Comments Hide Comments

Y pensar que yo estoy ya odiando la primavera porque amo el frío. Es cuando quisiera vivir en Noruega, bien al norte. Qué risa la imagen del pullover. A propósito, amo los pullóveres de lana bien suavecitos. Besos!

Bueno, bueno, Gema… A ti lo que te pasa es que por ti no pasan los años, y sigues igual que cuando tenías 20… literal.
Yo, que me he hecho "mayor" ya voy notando que conforme pasan los años noto más el calor… bueno, no se si será la edad o que tengo más grasa corporal que me abriga más..jeje

Buenoooo eso de que sigo igual…hace días que no me ves ¿no? jajaja. No sé yo si eso del termostasto depende de la edad o de la grasa corporal pero chica, yo agradecería ser un poco menos friolera…que no gana una pa disgustos entre el cierzo y la niebla en Zaragoza. ¡Un beso amiga!

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