París, 1995

París, 1995

Nunca olvidaré mi primera visita a París. No solo por el motivo del viaje sino por las circunstancias que acontecieron y que lo hicieron intenso y accidentado.

Pero al mismo tiempo apasionante. El típico viaje que luego cuentas cuatrocientas veces como si fueras el abuelo cebolleta, porque además te hace mucha gracia relatarlo.

Aunque en el momento, por supuesto, no nos riéramos tanto.

Bueno, pues vamos a situarnos.

Sicilia, 1995

Como me gusta hacer este guiño a Las Chicas de Oro….Sí, ya sé, tienes menos de 40 y no tienes ni idea de lo que estoy hablando. Menos mal que ahora tenemos recursos y la era digital nos permite tirar de hemeroteca rápidamente.  

Jovenzanos, Las Chicas de Oro era una serie mítica de los años 80 y la abuela, Sofía, siempre comenzaba sus historias situándolas en Sicilia…  

En fin, para el caso que nos ocupa traducimos:  

París, 1995

El Real Zaragoza, equipo de fútbol de mi ciudad, disputaba el 10 de mayo la final de la Recopa contra el Arsenal en el Campo de los Príncipes de París.  

En esa época yo era muy futbolera, fan, fan de las buenas, y junto a mis amigos Sonia y Roberto allí que nos plantábamos cada domingo que había partido para ver al equipo de nuestros amores.  

Anda que no hemos pasado frío ni nada, madreeeee. Cuando soplaba el cierzo volvíamos a casa al borde de la criogenización, pero aguantábamos lo que nos echaran, como jabatos, fieles hasta la extenuación.  

Y por supuesto no nos íbamos a perder EL PARTIDAZO.Así que nos pusimos manos a la obra para poder asistir a tan extraordinario evento.

En aquella época no existían ni booking.com, ni compañias aéreas lowcost ni tren de alta velocidad. Entonces había que morir al palo, comprar el pack de entrada + transporte a la vieja usanza en una agencia de viajes y en este caso haciendo una cola kilométrica para conseguirlo, porque aquello era un acontecimiento histórico.  

Llegado el día D, y después de un agotador viaje en tren de 12 h, con el cuerpo contracturado por no saber cómo coger postura para dormir en aquellos asientos centenarios y «súper cómodos», al fin llegamos a la ciudad del amor.  

Ambientazo en la city, llenazo de banderas mañas, buen rollito con los supporters del rival…aquello prometía ser emocionante.  

Y vaya que si lo fue. El estadio de fútbol impresionante, la afición dándolo todo 💪  

Mira que hemos marcado, mira que nos empatan, mira que nos vamos a la prórroga. Escucha, que estos no meten más goles, que nos vamos a los penalties, madre mía que nervios que me estoy quedando sin uñas.      

Y entonces apareció Nayim, haciendo un tiro a puerta imposible en el último minuto que terminó siendo gol. Aquel momento sigue siendo uno de los más emocionantes de mi vida. Tanto que me abracé a un buen señor que tenía al lado y que me levantó por los aires para celebrarlo.  

Qué momentazo por Dios….lo disfrutamos como enanos. Sin saber a lo que nos íbamos a enfrentar unas horas después claro. Aunque ya no nos iban a quitar lo bailao 💃💃💃  

Acabado el partido el trato era que éramos amablemente recogidos por varios autobuses que nos llevaban a la estación de tren que salía a las 12 de la noche rumbo a Zaragoza (recuerda que íbamos en viaje organizado, eso que está en peligro de extinción).  

¿Has visto tú aparecer a esos autobuses? Pues nosotros tampoco. Horas esperando a orillas del Sena, agotados por el cansancio y la emoción, con el frío metido en el cuerpo y sin atisbo de poder llegar a la estación a tiempo.  

Allí varios policías intentando calmar los ánimos y buscar alguna solución. Y tengo que confesar que la encontraron.  

¿Y cuál fue? Pues meternos a todos cual ganado en las «tocineras» de la policía. Como lo oyes 🚓   Puedo decir que yo he viajado en esos vehículos gratis y lo más importante, sin haber cometido delito alguno. Situación surrealista donde las haya, sí, pero que oye, que nos sacó del apuro. Y años después se ha convertido en una anécdota para recordar.  

Y es que ¿para qué están lo retos?. Para desafiarnos, para impulsarnos a buscar nuevas posibilidades, para superarnos a nosotros mismos y encontrar alternativas y soluciones.  

¿Qué sería la vida si no nos enfrentáramos a dificultades y situaciones difíciles?  

Siempre nos encontraremos con aquellas que sean necesarias para nuestra evolución y nuestro desarrollo personal.  

Y de nosotros depende cómo las afrontemos y el aprendizaje que nos llevemos de ellas.  

Así que, bienvenida sea cualquier circunstancia que tenga que vivir para crecer y ser cada día una mejor versión de mi misma 🤗  

Y si hay que viajar en tocinera para llegar a buen puerto se viaja, ¡qué narices! jajaja.

¡Feliz día despeinad@!  

P.D: Si te ha gustado, ¿me dejas un comentario? 😀

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Hay querida Gena, me has hecho recordar mi primer viaje también a París que casi perdemos el vuelo, corriendo por el metro y por los pasillos del aeropuerto, pero fue fantástico y lleno de vivencias. Muy cierto lo que dices sobre las dificultades, nos hace salir de nuestra zona de confort y reinventarnos.

Claro que sí amiga, de todas y cada una de ellas salimos reforzados una vez que las superamos y siempre, siempre aprendemos algo…un besazo!

Me encanta este relato, Gema! Para mí todo un honor haber compartido esa tocinera aquel dia contigo… Anda que no he contado yo esta historia veces! Aquel día sigue siendo el mejor día de mi vida… Ojalá lo podamos repetir algún día! Y gracias por relatar aquel momento inolvidable. Aúpa, Zaragoza!!!

Jaja!! vaya aventura ….las chicas de oro me encantan!! y oyeee asi es ..se viajaba a la aventura y desdeluego se aprendía mucho….Gemma me meo como lo cuentas. .soy fan!!!!

Las chicas de oro eran unas crack! me han comentado que en algún sitio la estaban reponiendo…eran mortales!
Muchas gracias por comentar guapa!

Jaja, al principio de leerte pensaba que ibas a contar algo como que después del partido os encontrasteis con algunos hinchas del contrario y que tuvisteis que salir por patas. ¡Menos mal que no fue así!!Aunque lo de montar gratis en una tocinera también tiene su punto. Tu anécdota me ha recordado algo que me pasó cuando fui a Venecia con una amiga hace unos 10 años: teníamos que coger un autobús que nos iba a llevar al aeropuerto y resulta que bien cargadas con nuestras maletas nos encontramos por el camino en medio de una buena manifestación (ya no recuerdo porque se manifestaban ni qué pedían, pero estábamos atrapadas, no podíamos escapar), pero de esas en los que los polis empezaron a dar porrazos sin ton ni son a todo el que pasara por allí. Así que imagínate nosotras dos cargadas con las maletas y corriendo como locas entre la muchedumbre. Lo pasamos fatal, aunque ya sentadas en el bus de camino al aeropuerto nos reíamos mucho, porque al final todo salió bien, ninguna salió herida y llegamos a tiempo de coger el bus y el avión. En fin…, anécdotas.
Besos

Buff, quita quita, que cualquiera se mete ahora con un rival! La verdad es que la competencia fue muy sana incluso después del partido, yo no recuerdo ningún incidente. Lo de verte en medio de una manifestación corriendo también me pasó a mí una vez en Zaragoza sin comerlo ni beberlo, y me libré de los porrazos pero por poco…

Gracias por comentar!

JA JA ya no me acordaba de eso… pero si me acuerdo del día que vimos al mencionado Nayim en la paza San Miguel tomandose algo y nos acercamos apedirle un autógrafo…¡nerviosica perdida estabas! ¿Aún lo guardas?

Ostras Cris! no me acordaba de eso! me parece que tengo el autógrafo por alguna carpeta, como han cambiado las cosas, ahora le habría pedido un selfie…jajaja

Madre si me has hecho recordar Jajaaj mientras tu ibas en la cocinera yo me iba de marcha y llegaba malísima al día siguiente al Instituto bueno mejor dicho al bar de al lado del una tu pq pasarlo lo pisaba poco.mui buen escrito y muy entretenido gema como siempre

Jajaja cada una tiene sus recuerdos del momento…hay que ver cuando eres forofa de algo con qué intensidad lo vives. Pero luego recordarlo es muy bonito la verdad. Un besazo!

Muy pero que muy bueno! Sabes que no soy de escribir comentarios, pero con este post no lo puedo evitar. Con la carne de gallina desde el principio hasta el final (y eso que no soy del Zaragoza) pero has conseguido teletransportarme hasta el lugar de los hechos y vivirlo al máximo exponente. Muy bueno desde Sicilia hasta el GRAN mensaje final…Realmente IMPRESIONANTE!

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