¿Qué harías si no tuvieras miedo?

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

Sí, lo reconozco, mea culpa ✋

Este título se lo he robado a mi admiradísimo Borja Vilaseca (si aún no lo conoces o no has visto/leído nada suyo te lo recomiendo muy mucho).

No sé si te habrá pasado alguna vez, pero a veces una sola frase que lees o que alguien te dice en un determinado momento de tu vida, de repente adquiere un poderoso significado para ti.

Tanto, que la sigues utilizando de mantra a lo largo de toda tu vida.

Yo personalmente recuerdo dos….

La primera es una frase que leí cuando era adolescente, en plena crisis existencial y con miles de problemas y conflictos en mi mente:

«No arriesgarse por miedo al fracaso es como suicidarse por miedo a la muerte»

 ¡Chúpate esa!

Es tan verdad… Y en definitiva tan sólo una versión del título de este post, porque…¿qué es lo que te paraliza a la hora de realizar la mayoría de las cosas que deseas?

¡EL MIEDO!

Así, bien grande y en negrita. El miedo y los Y SI….

¡Qué peligro los «y si»!

Son como los «por si acasos» a la hora de hacer una maleta…cuanto daño han hecho durante generaciones antes de un viaje.

(Y más a una súper friolera como la menda, que ya puede haber 40 grados a la sombra que la chaquetica «por si acaso» el cierzo no me la quita nadie!)

¿Y SI no soy capaz? ¿Y SI no valgo para esto? ¿Y SI no soy lo suficientemente buen@? 

¿Y SI SALE MAL?

Pues se vuelve a empezar. Y punto pelota. Que nadie nace sabido ni aprendido, y los tropiezos siempre son oportunidades.

La otra frase me la dijo un día una amiga mía de toda la vida, Cristina.

Ella no tendrá ni idea ni de que me la dijo (la memoria no es su fuerte 😆) ni de que yo la sigo recordando.

Era en mi etapa universitaria y en ese momento estaba sufriendo cantidades industriales por un chico por el que estaba coladísima y con el que tenía una historia de sí pero no (seguro que te suena…😓).

Esto fue en verano y cuando empezamos de nuevo las clases yo no sabía cuando lo volvería a ver y estaba sumida en un mar de desesperación (qué daño han hecho las pelis y las canciones que nos venden esto de morir por amor!).

Mi amiga Cris, imagino que hasta el moño de mis lamentaciones, me dijo en un momento determinado:

«Gema, que lo vas a volver a ver, que no se ha muerto»

Y fíjate que esas pocas palabras, de repente hicieron cambiar mi perspectiva de la situación.

Porque era verdad. Porque no era tan grave por mucho que a mí me pareciera un mundo. Y porque tenía solución.

Y de algo dicho sin ninguna intención más allá de consolarme y de que cambiara de tema de una bendita vez probablemente, saqué un par de enseñanzas que a día de hoy me acompañan como filosofía de vida:

1. PRE-OCUPARSE = Ocuparse antes de tiempo.

Qué grande aquella frase de:

«Si tiene solución no te preocupes, y si no la tiene, ¿para qué preocuparse?»

Hakuna Matata

2. Todo es cuestión de perspectiva

Y tanto.

Las cosas ocurren, la gente hace cosas, pero siempre es nuestra opción y nuestra elección cómo las interpretamos, cómo nos las tomamos y cómo reaccionamos ante ellas. SIEMPRE.

¡Feliz día despeinad@s! 💋

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¡Hola, Gema!

¿Cómo estás? Me ha hecho mucha ilu conocerte a través del training de Javi Pastor 😉 Mucho éxito en el nuevo camino que empiezas con este blog que espero que siga creciendo ¡y sin miedo!

¡Te escribo un abrazo! 😘

Las 3 de la tarde y yo con estos pelos…
Completamente de acuerdo.
Cada día es una constante toma de decisiones, lo cual supone asumir las consecuencias de las mismas. Muchas veces afectarán a terceras personas, otras fundamentalmente a nuestras vidas. Pero, en definitiva, sólo el hecho de hacerlo, siempre que consideremos que ha sido de forma juiciosa y de buena fe, debería reconfortarnos y liberarnos de esa carga de temor. Y así suele ser, o no? 🙂

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