¿Qué hubiera pasado si…?

¿Qué hubiera pasado si…?

Hoy me gustaría comenzar este post lanzando una pregunta a todas esas hordas de followers enfebrecidos que esperan mis escritos como la nueva temporada de Juego de Tronos…(serie, por cierto, que confieso no haber visto, ¡no me lapidéis por Dios!)

Ahí va la pregunta: ¿quién no ha sufrido un atraco alguna vez en su vida?

A lo mejor tú dirás, pues yo, y toco madera no me vaya a caer uno mañana mismo. Tranquilo, si va por porcentajes yo cubro la tasa de 3 personas por lo menos.

Y eso sin contar aquella vez que íbamos tranquilamente mi amiga Mamen y yo, dos inocentes jovencitas paseando por el centro de la ciudad a plena luz del día, y nos abordó una pareja con oscuras intenciones que no vimos venir ni de lejos.

Se plantaron uno a cada lado cerrando las posibles escapatorias y nos pidieron la bolsa o la vida a punta de navaja. Bueno, yo realmente ni siquiera fui consciente de que mediara arma blanca en ese momento pero alcancé a ver el destello de la hoja un micro-segundo.

Almas de cántaro, qué mal ojo tuvieron los pobres, con buenas fueron a topar… ¡si no teníamos un clavel! Así mismo se lo dijimos, y fíjate tú si se nos vería la pobreza y escasez en la cara que se largaron sin insistir demasiado.

Debieron pensar:

¡Pardiez! Hemos ido a atracar a unas pringadas, ¡maldita sea!

Esa fue mi primera vez que yo recuerde. Ya se sabe que siempre hay una primera vez para todo y esta en concreto no fue muy dolorosa más que nada por la ignorancia y la inconsciencia de la edad, bendita sea.

Hasta que llegué al apasionante mundo de la venta de móviles y aquello ya fue un despiporre de robos y atracos varios.

*** Aquí debo hacer un inciso para explicar que he tenido una dilatada y variopinta vida laboral que creo que nunca he abordado convenientemente. Pero vamos, para que te hagas una idea digamos que mi curriculum vitae es más extenso que la serie Cuéntame.

Vale, quizás he sido pelín exagerada, pero otro día lo adjunto y tú valoras. O no. Que aquí en España está mu mal visto eso de haber pasado por muchos trabajos…lo primero que dice el susodicho de RRHH:

“Uy” – poniendo cara de sabihondo o sabihonda repelente – “algo debe pasar con esta que dura tan poco en las empresas”

Pues no listo, pasar no pasar nada, simplemente que una es culo inquieto. Y les gustan los cambios, los retos, los desafíos….y que ha protagonizado algún que otro despido agitado, vale. Con juicio incluido, vale. Justificado, eso sí. Pero eso te lo cuento otro día. ****

Volvamos a aquellos maravillosos años en los que me dedicaba a la venta del Alcatel One Touch Easy (anda que no vendí de aquellos y lo malos que eran los jodidos) o el tan codiciado Nokia 8310 (no preocuparse, adjunto fotos de estas reliquias para que sepa de qué época prehistórica estoy hablando)…

¿Alguien recuerda que lo que ahora es Orange en sus inicios fue Amena? Pues ahí comencé yo, promocionando la marca en un conocido centro comercial de Zaragoza, donde por cierto conocí a mi amiga Ruth que aún me aguanta 20 años después.

Tras esa experiencia pasé a trabajar en tiendas y vender también Movistar y Airtel (más conocido actualmente como Vodafone).

Madre mía, es hablar de estas cosas y darme todavía más cuenta del porrón de años que han pasado y cómo ha evolucionado la era digital.

I can’t believe it, I swear!

El caso es que la primera vez que me robaron un móvil en mis narices me quedé en shock, incapaz de reaccionar. ¿Pues no lo tenía en la mano enseñándosela a un chavalín que no apuntaba maneras, y en un abrir y cerrar de ojos el móvil y el chico habían desaparecido a la velocidad del rayo? 😮

Pues nada a comisaría a denunciar.

Unos meses después,  y ya en una tienda distinta volvió a pasarme lo mismo, que aquello parecía un déjà vu…y ¡hala!, otra vez visita a la comisaría correspondiente.

Pero lo más traumático llegaría más adelante…Estaba yo a mis cosicas de vendedora de móviles una tarde cualquiera cuando un mocete entró, se acercó y a punta de cuchillo me obligó a darle todo el dinero.

Pasado el susto inicial las canillas aún me temblaban y me costó recomponerme, pero asumí que había sido algo puntual que le podía pasar a cualquiera.

Hasta que a la semana siguiente se repitió la escena. Y esta vez el susodicho me encerró en el cuarto de baño mientras él hacía de las suyas y robaba lo que se le antojaba. Y yo sin saber cuándo asomar la cabecita por si seguía allí el delicuente.

Por supuesto, en ambas ocasiones tocó de nuevo paseíto a dependencias policiales, que ya cuando me veían entrar me trataban de tú, me echaban la alfombra roja como en el festival de cine de Cannes y me ofrecían un piscolabis.

Decidí dejar aquella tienda que no me había traído más que sinsabores y empezar en otra. Que tú pensarás, menos mal, ya por fin estarías tranquila.

No amigo no…¡aquí vino lo mejor!                       

Una tarde de viernes, a puntito de irme para mi casa, un individuo entró como un obús, lanzó un cóctel molotov (no estoy dramatizando eh?, que esa fue la explicación de la policía) y salió corriendo como alma que lleva el diablo.

La tienda empezó a arder como la pobre Notre Dame hace unos días y ¡justito me vino para no perecer entre las llamas! 😱

Vale, he vuelto a exagerar porque la verdad es que me había puesto a salvo en un periquete, pero siempre te queda el susto en el cuerpo y aquello de qué hubiera pasado si…

Pero el caso es que no pasó.

Y lo que no ha pasado, pues no ha pasado qué quieres que te diga.

¿Qué necesidad de ser masoca y regodearte en la posibilidad de algo que no ha llegado a ser? Sufrimiento totalmente innecesario, ya te lo digo yo.

Y a pesar de que esto sea algo súper lógico muchas veces nos empeñamos en imaginar y requeteimaginar cómo podrían haber sido las cosas, tanto para bien como para mal.

Sin darnos cuenta de que lo que sucedió así tenía que ser, y que si hemos aprendido algo de ello, bienvenido sea. Y pa’alante, como los de Alicante.

¡A vivir el presente que en realidad es lo único que tenemos! 💃💃💃

¿Aún no te has dado cuenta???

¡Feliz día despeinad@!!!

PD: Si te apetece comentar algo me encantará leerlo! 

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4 Comments Hide Comments

Mother of the beautiful love! Qué experiencia y que razón con vivir el presente y tanto, que en un pis pas (o como se escriba), te cambia la life. #fandetuspost

Jajaja, eso digo yo, ¡madre del amor hermoso!. Aunque luego a toro pasado pues son esas anécdotillas que cuentas y que te dan vidilla…bueno, ya ves, que dan para varios posts de hecho.
Y sí, la vida cambia de un momento a otro y nos empeñamos en no disfrutarla…así que a empezar desde YA! 😋

Madre mia, Gema, ¿ cómo no me habías contado todas estas experiencias tuyas con el mundo de la delincuencia ? Yo creo que esto te convalida con 4° de criminología, menos mal que saliste airosa de todas las situaciones. Me encantan todos tus post, pero este me ha encantado. Un besico, guapis. Sigue así de bien

Bertuchi! Pues hija, que una tiene una vida tan intensa que habríamos necesitado unos años más en FPI para ponerte al día de todo…pero vamos, que así tengo material novedoso para contar jajaja.
Me alegro mucho de que te haya gustado, intentaré seguir sorprendiéndote! 😘

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