¿Te lo vas a creer?

¿Te lo vas a creer?

¿Has participado alguna vez en una ouija? Yo tampoco. Ni pienso. Pero me las han contado. Y hay que ver lo sugestionable que puedes ser de jovencita, que hay cosas que, por lo que sea, se te quedan grabadas en la cabeza y ya no hay quien te las saque.

En mi caso recuerdo una concretamente. Cuando era cría solía pasar algunos fines de semana en una casa que tenían mis tíos fuera de Zaragoza, y de vez en cuando, iba por allí también la nieta de los vecinos.

Así que, cuando coincidíamos, íbamos de amiguis. Más que nada porque no había nadie en los alrededores cercano a mi edad.

En una de esas ella se puso a contarme una historia que le habían contado a ella también que le había pasado a no sé quién…para que veas la credibilidad máxima del asunto. Pero ella le puso emoción como si hubiera estado viviéndola in situ y de primera mano.

El tema, que unos niños estaban haciendo una ouija, contactaron con algunos muertos, y etcétera etcétera. Vamos, lo normal en estos casos. Pero algo se debió torcer y a esos muertos en particular (ya ves tú, debieron dar con los más tiquismiquis) algo no les sentó bien y la cosa no acabó muy allá.

Días después, uno de los chicos entró a la cocina, donde varios cuchillos y armas blancas varias de las que puede haber en una cocina, estaban sobre la encimera. Cuando él se acercó, todos apuntaron hacia él, salieron disparados y se le clavaron… matándolo al instante, tal que así:

Qué. ¿Cómo se te ha quedado el cuerpo?

Probablemente estarás pensando que es una pijotada a la par que un poquito desagradable. Pero te recuerdo que cuando a mí me lo cuentan, soy todavía una niña impresionable y miedica. Y ya te digo yo que esa noche no pude dormir 😩

Lógicamente, con el paso del tiempo la historia dejó de impresionarme, pero ¿te puedes creer que, a día de hoy, a mis 46 años espectacularmente llevados pero años al fin y al cabo, no puedo soportar tener en la mesa un cuchillo o unas tijeras que me estén apuntando?

Es superior a mí. Así que, si conozco a la persona le pido amablemente que mueva un poquito el utensilio para que deje que apuntarme.

Y si no la conozco, yo misma, disimuladamente voy dándole toquecitos hasta que consigo que mi cuerpo salga de su trayectoria de ataque. Sí, ese ataque que es más que probable que nunca suceda. Pero por si acaso.

Que es bien sabido de toda la vida de Dios que:

“Las armas las carga el diablo”

Un poquito de respeto a la sabiduría del refranero popular ¿no?

Te parecerá exagerado, lo sé, pero para mí se ha convertido en una manía.

Y seguro que tú tienes otras tantas, igual o más ridículas que me encantaría que compartieras en los comentarios…No te dé vergüenza hombre, que aquí estamos para descubrir nuestras taritas, no pasa nada ¡todos las tenemos! 😜

Porque en nuestro cerebro se alojan miles de historias y de opiniones acerca de cómo debe ser absolutamente todo…y normalmente, nos las creemos.

¿Tú realmente crees, que si yo me planteara que unos cuchillos por si solos no tienen voluntad propia ni un mecanismo teledirigido que algún malvado ser programa en mi contra para que me ataquen, tendría esa sensación de mieditis irracional?

Pues claro que no. Pero no me lo planteo. No me lo cuestiono, me dejo llevar por la emoción que me creó algo que me contaron en una pasado muy lejano.

Y así nos pasa con muchas cosas en la vida, que porque nos las han dicho, nos las han contado, o siempre se han hecho así, las adoptamos sin pensar.

Y a lo mejor tienes esa sensación interna de que eso no es válido para ti o para tu vida, pero no te atreves a pensar de otra manera, o a plantearte que quizás las cosas puedan ser distintas o haya otras alternativas.

Así que, yo te animo a cuestionar todo. Empezando desde ya.

Y esto que yo te cuento….

¿Te lo vas a creer? 😉

¡Feliz día despeinad@! 😘

PD: Si te apetece comentar algo ¡me encantará leerlo!

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2 Comments Hide Comments

Ja ja yo entre alguna que otra manía, cuando salgo de casa, alguna vez me da por volver, para ver si a quedado todo cerrado. Tremendo 😩

Buff, qué te voy a contar yo de eso! Más de una vez tengo que volver a comprobar fuegos apagados, plancha apagada y gato en su sitio jajaja

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