Tiempos de amor y humor

Tiempos de amor y humor

Estás dormida, soñando profundamente y totalmente implicada en la película que está sucediendo en tu mundo nocturno. De repente eres consciente de que solo es un sueño, y tratas con todas tus fuerzas de despertar, sobre todo si el sueño te lo está haciendo pasar mal.

Pero cada vez que lo intentas y piensas que has conseguido salir, te das cuentas de que solo has caído en otro sueño y sigues sin volver a la realidad.

¿Te suena?

A mí antes me sucedía a menudo. Pero el otro día me pasó algo completamente inaudito. Estaba soñando y en un momento determinado me dije a mí misma, con voz clara y tono de mando:

«Gema, estás soñando, ¡haz el favor de despertar!»

Y desperté. Pero no en otro sueño, desperté de verdad. En mi cama, en mi habitación, con mi pijama de franela, mis pelos de loca y esa cara de muerta que suelo lucir de buena mañana (vale sí, no es muy agradable verme recién levantada, habría que verte a ti, qué fácil y gratuito es juzgar ¡mala pécora!)

Tuve que pellizcarme (sin mucha fuerza, que no soy masoca) para cerciorarme de que, efectivamente, estaba de vuelta en el mundo de los vivos. A pesar de las pintas.

Puede que el tono autoritario de mi voz asustara hasta a mi yo onírico. Ya me lo decía mi madre desde pequeña, que era muy mandona. No, si al final va a tener razón… 🙄

O puede que haya conseguido tal autocontrol que, incluso en el más allá, soy capaz de enviarme al más acá.

El caso es que el mundo de los sueños siempre me ha fascinado. Ya conté en mi post Tu actitud depende de ti, que suelo soñar con muchos famosos, entre los que, como no, se encuentra mi adorado Ricky Martin.

Y, a riesgo de repetirme, no me cansaré de decir que es el HOMBRE MÁS SEXY DEL MUNDO.

¿Conoces a algún otro que, solo con mover sutilmente un hombro, ya te haga vibrar? (Y no, el Satisfyer no vale como respuesta)

Pues eso.

Y si no estás de acuerdo QUEDAS NOMINADA A ABANDONAR MI CLUB DE LAS DESPEINADAS. ¡Ea!

Que noooo, que es bromaaaa, que cada una tiene sus gustos, que yo soy mu tolerante con ese tema….

(Pero estoy estudiando con mis abogados añadir una claúsula a la solicitud de acceso al club en la que sea requisito admitir que Ricky es lo más para entrar, ejem, ejem)

Lo malo es que a veces los sueños no son tan agradables. Y, en más de una ocasión, se convierten incluso en pesadillas.

Cuando era más pequeña solía soñar que me perseguía algún monstruo o algún ser maligno con tamaño suficiente para engullirme sin despeinarse.

Y ya en mi tierna infancia desarrollé un mecanismo de defensa para enfrentar ese tipo de situaciones: intentaba hacerme amiga del monstruo en cuestión.

Sí, sí. La primera reacción era miedo y terror, por supuesto. Pero luego me hablaba a mí misma y me decía:

«Vamos a ver, que por mucho que corras y te escondas te va a encontrar… ¿pues no será mejor darle cariñito, que a este pobre muchacho lo que le va a pasar es que está falto de amor?»

Pa que veas que mi inconsciente de niña pequeña ya conocía de manera innata el funcionamiento de la psicología humana (bueno, en este caso de la mente “monstruil”) y era capaz de adentrarse en los traumas infantiles de todo quisqui.

Y ahora te preguntarás:

¿Y te funcionaba?

 Y la respuesta es:

Of course. Se derretían como el Blandi Blub.

*Por si eres demasiado joven y no conoces el maravilloso Blandi Blub, he aquí una muestra:

Y es que, cuando nos enfrentamos a situaciones desconocidas y amenazantes, lo más lógico es que primero sintamos miedo.

Y ahora mismo estamos viviendo una de esas situaciones ¿verdad? 😔

Nos enfrentamos a una pandemia, a un confinamiento y a una incertidumbre económica…y eso da mucho miedito.

Pero podemos hacer dos cosas:

Luchar contra él, enfadarnos, quejarnos, echar la culpa al gobierno, a la gente irresponsable que sale de sus casas o al vecino del quinto que, todas las tardes después de los aplausos de las 8, aprovecha para lucir sus dotes de DJ con música maquinera.

O por el contrario, podemos decidir abrazar a ese monstruo que da miedo, aceptarlo y dar amor siendo solidarios y altruistas sacando lo mejor de nosotros mismos, mientras extraemos el aprendizaje personal.

Y sobre todo, echarle mucho humor al asunto…¡porque el humor, amiga mía, nos salva la vida! 😉

¡Saldremos de esta y nos abrazaremos tan fuerte que nos crujirán los huesos! 💪💪💪

¡Feliz día despeinad@! 💖

PD: Si te apetece comentar algo me encantará leerlo!

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Claro que sí Carlos, la risa es una de las mejores terapias y usar el humor, incluso en los momentos más difíciles, nos puede salvar…
¡Gracias por comentar!

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