Tomar un respiro

Tomar un respiro

Estoy escribiendo este post desde una playa del Caribe, largaza en una tumbona sobre arena fina y blanca, y con un Daiquiri a mi vera 🍹

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Te he dado unos segundos para morirte de envidia.

Pero ¡qué va!. Todo mentira cochina.

Las únicas verdades de todo lo que he dicho es que estoy en la playa.

CIERTO.

Largaza en una tumbona sobre arena.

CIERTO.

Lo demás lo sustituimos por Barcelona como ubicación y botella de agua fresca por Daiquiri.

Pero oye, qué bien sienta de todas formas. Nada que envidiar al Caribe esa primera vez que pisas la playa en el año. Que parece que hasta entonces no ha empezado el verano.

Porque si vives en una zona costera, eso para ti será peccata minuta. Pero si eres de interior como yo, esos 300 km para disfrutar del mar no tienen precio.

Yo es que soy más de playa que de montaña, todo hay que decirlo. Esto me recuerda al socorrido:¿estudias o trabajas?. Pues lo mismo con: ¿eres más de playa o de montaña? Que estas preguntas están ya como desfasadas ¿no? Huelen un poco rancietas…

Y conste que la montaña me gusta ¿eh?. Pero si me das a elegir…pues Punta Cana, Varadero o Islas Maldivas. Ahí lo dejo. Por si te sientes generoso/a para mi próximo cumpleaños 😊

(20 de marzo, día en el que comienza la primavera, imposible olvidarlo. Apúntalo ya en Google Calendar, maravillosa aplicación que te facilitará la vida si sufres pérdidas de memoria).

De todas formas, una escapadita siempre ES BIEN. Aunque sea de un día al pueblo de al lado, porque lo importante es la calidad y no la cantidad.

Y ser capaces de desconectar, tomar un respiro y disfrutar de la experiencia y el momento.

Que mira que es difícil desenchufar la batidora mental ¿verdad?. Nada más tumbarme en la tumbona (valga la redundancia), me he puesto a pensar en que el lunes tengo junta, el jueves reunión y el viernes empiezo unos talleres que todavía tengo que preparar.

Menos mal que me he dado cuenta rápidamente y me he dicho a mí misma:

¡Eeeeehhh, para el carro Mari Puri! Que aquí has venido a relajarte y disfrutar.

A ver si estamos a lo que estamos, ¡hombre ya!.

Educadamente le he dado las gracias a la vocecita de mi mente y le he hecho caso.

E inmediatamente he grabado un vídeo de mi relax para subirlo a las stories de Instagram.  No vaya a ser que mis followers no se enteren de lo relajada que estoy.

Qué sacrificada es la vida de una influencer en ciernes chica…¡buff!

Pero aparte de ese momento postureo tan innecesario como inevitable (lo admito), prometo que voy a aprovechar esa desconexión máxima este fin de semana.

Para así poder volver a conectar con más ganas, con las pilas recargadas y con la motivación ON TOP.

Porque a veces hay que parar. Y no sirven las excusas de “no tengo tiempo”, “no me da la vida” o “lo haría si pudiera”.

Porque al fin y al cabo es una elección. Y tú eliges cuándo, cómo y dónde.

Inténtalo. Ya verás qué bien te sienta. Cinco minutos, cuatro días o dos semanas. Aquí, allí o en Sebastopol. Pero hazlo.

Y por supuesto, luego me lo cuentas.

Te saluda desde la playa una despeinada por la brisa del mar 😜

¡Feliz día!

PD: Si te apetece comentar algo me encantará leerlo!

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Muy cierto querida amiga. Yo este finde me voy a desconectar a Valencia, aprovechando que vamos a buscar a Yeray al campamento, disfrutaremos de una rica horchata y de una visita al Oceanográfico. Yo al igual que tu soy más de playa también. Me alegro que hayas podido ir…. Un cálido y amoroso abrazo. 😘😘

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